martes, 20 de octubre de 2015

¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen todos los videojuegos que han pasado por tus manos, o de los cuales has oído hablar o te han enseñado, a lo largo de tantos años? ¿Quien fue la primera persona (o empresa) que decidió llevar los juegos a otro estado? ¿Y qué fue lo que le incentivó a ello?
¿Cómo han ido mejorándolas hasta llegar a lo que conocemos hoy en día? Quizá ni siquiera te has parado a pensar en la gran cantidad de modelos diversos que han ido saliendo con grandes mejoras que suponían, por ejemplo, el revolucionario hecho de no tener que dejar la partida en pausa para no perder todo lo que habías hecho. A partir de aquí conoceremos las curiosidades, hechos y datos sobre algo que a día de hoy no resulta tan llamativo como hace años.

 Generación  1 
¿Quién podría imaginar en esos años la posibilidad de tener una máquina recreativa en casa en menor tamaño que aquellos monstruos? Odyssey y Atari hicieron posible una realidad que a día de hoy tomamos como algo usual, ni siquiera nos extrañamos cuando sacan un nuevo juego o una consola diferente. Pero en aquellos años en que las consolas eran a base de circuitería en lugar de estar estructurada como los ordenadores (es decir, carecían de RAM, procesador…) todo llamaba la atención y había ganas de crear, innovar y hasta dónde eran capaces de llegar. Así, con esta primera generación, empezaron lo que a día de hoy cualquier persona es capaz de tener en casa.

                 Magnavox Odyssey

Comercializada por la filial de Philips en Estados Unidos, la Magnavox Odyssey es la primera videoconsola de la historia. Fue desarrollada por Ralph Baer (apodado «el padre de los videojuegos») y lanzada en las tiendas norteamericanas a finales del año 1972, convirtiéndose en un éxito de ventas en muy poco tiempo.
El prototipo de esta consola, desarrollado en 1968, es conocido como "Brown Box" (Caja Marrón) entre los coleccionistas de videojuegos. La Magnavox Odyssey fue el primer sistema casero de videojuegos. El 27 de enero de 1972, Magnavox comenzó la producción de la máquina, y el sistema fue lanzado en mayo. Se vendieron ese año 100,000 unidades a unos $200 por unidad. El lanzamiento de la Odyssey generó un caso severo de la “locura de Pong”, y compañías por todo el mundo comenzaron a desarrollar sus propias máquinas. La Magnavox Odyssey fue vendida solamente en los almacenes de Magnavox, diciendo además a los clientes que la Odyssey trabajaría solamente en televisiones de su marca. Una mentira que contribuyó a la cantidad de unidades vendidas.